
El Estadio José Zorrilla de Valladolid fue testigo de un drama digno del mejor rugby internacional. Bajo un ambiente frío y lluvioso, Los Leones ofrecieron una actuación memorable de valentía y disciplina, dominando gran parte del segundo de los choques de la ventana de noviembre, ante Inglaterra A. El equipo de Pablo Bouza construyó una cómoda ventaja de 19-7 al inicio de la segunda mitad gracias al acierto con el pie de Lucien Richardis y un ensayo clave del debutante Samu Ezeala. Sin embargo, en un final agónico, el XV de la Rosa A demostró su calidad al completar una épica remontada en los últimos minutos (25-29), dejando a España a las puertas de una histórica victoria de prestigio. La actuación de Richardis, que mantuvo a Los Leones por delante hasta el minuto 77, subraya la gran imagen y el potencial competitivo de la Selección.
El encuentro comenzó con máxima intensidad, y la clara ventaja española en los primeros compases forzó dos tarjetas amarillas a los visitantes, lo que Richardis aprovechó para abrir el marcador con golpes de castigo. Pese al ensayo anulado de Ezeala, el temple del pateador español fue clave, cerrando la primera parte con ventaja: 12-7.
La segunda mitad arrancó con el guion soñado: ensayo de Samu Ezeala tras una genial jugada de Martiniano Cian, ampliando diferencias (19-7). Aunque Inglaterra fue capaz de recortar, Richardis mantuvo la renta con más golpes de castigo (25-17).
En el tramo final, la presión inglesa creció y las malas noticias llegaron con la lesión de Martiniano Cian. Pese a la firmeza de España hasta el minuto 77, Inglaterra A encontró su mejor versión, logrando dos ensayos consecutivos, el último de Ben Redshaw a pocos minutos del final. La transformación completó la remontada (25-29). Un final cruel para una España valiente y eficaz que rozó la victoria.
El seleccionador Pablo Bouza reconoció que el equipo tuvo el triunfo en sus manos: “Era un partido que estaba para ganarlo, y por errores nuestros no lo hicimos. Faltando siete minutos estábamos diez puntos arriba y no supimos cerrarlo”, lamentó el técnico argentino.
Aun así, Bouza valoró positivamente la mejora: “El equipo jugó mucho mejor que la semana pasada. Volver a Valladolid siempre es especial.” Sin embargo, hizo hincapié en la necesidad de seguir trabajando la disciplina: “La disciplina te cambia un partido, y hoy lo volvimos a comprobar.”
Por su parte, el capitán Álvaro García destacó las buenas sensaciones en la delantera y la melé, aunque señaló que los mauls necesitan afinarse. Pese a la frustración del resultado, García se mostró optimista: “Las sensaciones fueron muy positivas, más allá de la frustración del final. El equipo está en el camino correcto.”