El VRAC estrena el año liguero en Pepe Rojo ante un exigente Complutense Cisneros. Jornada7
— 9 enero, 2026El VRAC regresa a la División de Honor este domingo en Pepe Rojo enfrentándose al Complutense Cisneros buscando el liderato.

Pepe Rojo volvió a vestirse de gala para un duelo copero que no dejó lugar a dudas: el VRAC Quesos Entrepinares está decidido a marcar territorio en la Copa del Rey. Ante un Ingenieros Industriales Las Rozas voluntarioso pero desbordado, los queseros firmaron un contundente 55-5 que refuerza su candidatura y confirma que el equipo de Diego Merino apunta alto esta temporada.
Los vallisoletanos llegaban con la moral por las nubes tras su triunfo en Altamira y lo demostraron desde el pitido inicial. El conjunto madrileño intentó imponer ritmo, pero la falta de acierto a palos les impidió inaugurar el marcador. Fue el VRAC quien golpeó primero: Héctor Toquero abrió la lata en el minuto 10 (5-0), y a partir de ahí la maquinaria azulona se puso en marcha.
En el 17’, Tsotne Tchurumbidze, uno de los hombres más sólidos del pack, amplió la ventaja con un ensayo que Baltazar Taibo transformó (12-0). El dominio físico y táctico se tradujo en más puntos: Andrea Mastouri firmó el tercero en el 25’ (17-0), y antes del descanso llegaron dos zarpazos más que dejaron el choque prácticamente sentenciado: Tchurumbidze repitió en el 36’ (24-0) y Álvaro Pirez cerró la primera parte con su ensayo, convertido por Taibo (31-0).
Tras la reanudación, el guion no cambió. El VRAC mantuvo la iniciativa con un juego dinámico y eficaz, moviendo el balón con velocidad y castigando cada error rival. Desde el banquillo, Francisco González del Pino se sumó a la fiesta con dos ensayos en el 52’ y 58’, el primero transformado por Samuel Hollingsworth (38-0 y 43-0).
En el tramo final, Pirez volvió a aparecer en el 74’ (48-0) y Gabriel Vélez puso la rúbrica en el 80’, con conversión de Hollingsworth para el definitivo 55-5. El único ensayo visitante llegó en los últimos compases, insuficiente para maquillar un marcador que refleja la superioridad del conjunto vallisoletano.
Más allá del resultado, el VRAC dejó sensaciones de equipo sólido, con una delantera dominante y una línea que supo encontrar espacios. El trabajo del staff técnico se nota en la coordinación y en la profundidad de banquillo, clave para mantener el ritmo durante los 80 minutos.