
El Estadio de Altamira era el escenario del primer duelo de la Copa del Rey para el conjunto vallisoletano. Un duelo al que el VRAC llegaba como campeón de la Supercopa, líder en solitario de la máxima categoría del rugby español y con la ilusión de afrontar una nueva campaña en el título más antiguo del deporte oval nacional.
Uno de los campos más complicados de la categoría, pero en el que el VRAC ha logrado buenos resultados a base de tesón y garra. El conjunto vallisoletano realizó una primera parte magnífica, pillando por sorpresa a los locales en tres ocasiones distintas. Con los deberes hechos y una segunda parte muy tranquila, los queseros se marcharon de tierras vascas con su primera victoria copera.
Dominio absoluto en el primer tiempo (0-19)
El arranque de los de Diego Merino fue dubitativo. Cuando peor lo estaba pasando el VRAC, David Gallego robó el balón en defensa y arrancó un contraataque que culminó con una galopada de Pablo Mateos, quien marcó el primer ensayo, transformado por Baltazar Taibo (0-7, min 8).
El VRAC siguió buscando aumentar la ventaja. En el minuto 21, tras una melé en el centro del campo, la tres cuartos quesera volvió a entramar una jugada que permitió a Sam Hollingsworth romper la línea y asistir a Francisco González del Pino para que marcara el segundo tanto del encuentro (0-12).
Cuando parecía que la primera parte iba a concluir sin variación, los visitantes volvieron a golpear. Cuando Ordizia estaba a punto de anotar, el VRAC recuperó la pelota y ejecutó otro contraataque técnicamente perfecto. Taibo y Pedro Cane llevaron el oval hasta que Álex Pérez recorrió los treinta metros finales para terminar marcando debajo de los palos. Con la patada de Taibo concluyó la primera parte dejando una cómoda ventaja de 0-19 al descanso (min 37).
Defensa y gestión en la segunda parte
Tras la reanudación, el duelo rebajó su intensidad. El conjunto vasco repitió esfuerzos para tratar de disminuir la hemorragia, pero la compostura defensiva pucelana mermó cualquier intento de los guipuzcoanos. La intensidad física fue decayendo, y la segunda parte se tradujo en una sucesión de intentos ofensivos frustrados por las férreas defensas.
A falta de cuatro minutos para el final, el VRAC redondeó el marcador con un puntapié de castigo anotado por Baltazar Taibo (0-22, min 76), finalizando el duelo con la victoria quesera.