Quesos VRAC 19-6 Alcobendas rugby

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Se sabía que no sería fácil. Todo apuntaba a ello. Para empezar, los antecedentes de esta misma temporada, con tres partidos entre ambos contendientes y dos victorias para el Sanitas Alcobendas. Una, en Pepe Rojo, sirvió para dejar al VRAC sin final copera. La herida se abrió y este sábado el Quesos se propuso cerrarla. Eran 80 minutos de todo o nada y el Entrepinares no estaba dispuesto a adelantar la despedida de la temporada.

Lo puso de manifiesto en los primeros compases. Pepe Rojo, abarrotado para la ocasión, observó atónito el comienzo de partido de los de Diego Merino. Implacables e impecables en todas las fases del juego, los vallisoletanos iban descaradamente a sentenciar por la vía rápida la eliminatoria, pero Alcobendas no estaba dispuesto a poner ninguna facilidad. La incomodidad llevó a los madrileños a esconderse e intentar desesperar al Quesos. Lo consiguieron por momentos, pero el VRAC tuvo el suficiente temple para tener siempre el partido en sus manos. Los azules siempre estuvieron por encima en el marcador.

Curiosamente, el fulgurante arranque de partido no premió al VRAC pese a encerrar en sus veintidós al Alcobendas, que se veía totalmente superado. De hecho, el marcador no se movió hasta el minuto 22, cuando Gareth Griffiths aseguró los primeros tres puntos del partido con una patada entre palos. El británico repitió a la media hora de encuentro y el 0-6 brilló en el electrónico de Pepe Rojo. Sin embargo, el botín era muy escaso para los méritos del VRAC. Alcobendas era incapaz de frenan las acometidas queseras y las decisiones de Pedro Montoya eran trascendentales para el devenir de la eliminatoria, encarnizada por las altas temperaturas que obligaron a parar en más de una ocasión el partido para que los jugadores pudieron hidratarse. Con respeto a El Salvador y a la Santboiana, los tintes eran de final anticipada.

Al descanso se llegó con todo por decidir. Sanitas Alcobendas decepcionaba y el VRAC se ganaba a pulso la confianza en una segunda parte en la que se viesen reconocidas sus buenas intenciones, pero la falta de definición ya había condenado a los queseros en encuentros decisivos de las últimas temporadas. Los primeros compases del segundo acto amagaron con un cambio de tornas, pero fue un espejismo. No obstante sirvieron para que Linklater, con dos fogonazos con el pie, igualase el duelo en un abrir y cerrar de ojos.

El VRAC desapareció del partido y entró en una fase de errores que hacían presagiar el peor de los desenlaces. La semifinal se trabó, con continuos parones que impedían encadenar jugadas y ritmo. Cuando peor cara tenía el Quesos, el partido cambió por completo. Alcobendas volvió a recular y el VRAC volvió a sentirse a gusto. Griffiths aseguró otros dos castigos que daban una ventaja de seis puntos a los locales. Pero llegar al tramo final con esa diferencia era asumir muchos riesgos. De ahí que el Entrepinares volviese a embestir para, después de decenas de intentos, conseguir por medio de Fede Castiglioni el ensayo que cerraba la semifinal y otorgaba al VRAC el pase a la gran final de Liga.

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