Numacia 2 – 2 Real Valladolid

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El Real Valladolid sumó un punto en Los Pajaritos tras empatar a dos goles con el C.D. Numancia en un partido en el que los vallisoletanos jugaron con un hombre menos desde el minuto 40 por expulsión de Juan Villar (doble amarilla), cuando el Pucela ganaba por 0-1, y con dos futbolistas menos tras la roja directa que vio Samuel en el minuto 70, en la jugada que dio origen al 1-2, puesto que el colegiado señaló penalti con la expulsión del central y antes Rodri, al comienzo de la segunda parte, había subido el 0-2 al marcador.

Pocas veces un partido de fútbol dejará tantas sensaciones encontradas y un reparto de puntos habrá dejado tan insatisfechos a unos y a otros. Al Real Valladolid porque se puso con 0-2 jugando en inferioridad y no pudo aguantar con la presión numantina y el rasero arbitral, que fue laminó a los blanquivioleta.Y al C.D. Numancia porque jugó un cuarto de hora contra nueve jugadores y no fue capaz de ganar.

Partiendo de la base de que buen juego no hubo porque los errores en los pases fueron una constante en ambos equipos, la crónica se escribe con la sucesión de una serie de acontecimientos puntuales.

Primero, el gol de Mojica en el minuto 20 que puso por delante al Real Valladolid cuando el juego blanquivioleta tenía vías de agua por todos los flancos. Dominaba el Numancia a un Pucela que no acababa de encontrarse en el campo, pero un trallazo del colombiano desde muy lejos sorprendió a Munir. Con el 0-1 la tónica apenas varió, pero el empuje del Numancia era a todas luces infructuoso para poner en peligro a Kepa.

Segundo, la expulsión de Juan Villar. El onubense fue primero amonestado por una protesta y al borde del descanso, tras intentar robar el balón a Luis Valcarce en una acción en la banda, vio la segunda amarilla. El extremo tocó el esférico en la acción, pero el colegiado Piñeiro Crespo no se conformó con la falta, sino que amonestó al vallisoletano de forma desproporcionada, más teniendo en cuenta que suponía dejar a un equipo en inferioridad numérica.

La tercera acción que marca el resultado fue el gol de Rodri, que anotó el 0-2 en el comienzo de la segunda mitad, al aprovechar un error garrafal de la zaga numantina, que dejó solo al delantero sevillano, que delante de Munir definió con una vaselina antológica.

Y curiosamente, con 10 jugadores y 0-2 en el campo, el Real Valladolid encontró su mejor versión. Como sucediera en Ponferrada o en Santander, en la Copa, con un jugador menos, el Pucela consiguió hacerse con las riendas del partido y difuminar a un Numancia que no sabía cómo jugarle a un rival que había crecido con el paso de los minutos.

La cuarta jugada decisiva en el encuentro fue la expulsión de Samuel, en el minuto 70. Samuel forcejeó con el delantero soriano Álex Alegría en el primer palo para anticiparse a un centro cantado desde la línea de fondo en el mejor ataque soriano de todo el partido y Piñeiro Crespo señaló penalti y expulsó con roja directa al central. En el acta, el colegiado señaló que Samuel tuvo que irse a la ducha antes de tiempo por “golpear a un adversario con su mano en la cabeza, estando el balón en juego, pero sin estar a distancia de ser jugado”.

Pero pese a las protestas visitantes, el Real Valladolid se quedó con nueve jugadores y Julio Álvarez transformó la pena máxima para anotar el 1-2. Fue el colofón turbio a un criterio arbitral desconcertante, que saldó con tres amarillas al Numancia y dos rojas y cinco amarillas más al Real Valladolid, cuando sorianos y vallisoletanos cometieron el mismo número de faltas y del mismo calibre.

El lastre fue demasiado pesado para un Real Valladolid, que encajó en el minuto 77. Kepa solo pudo tocar un buen remate de cabeza y el balón quedó muerto para que Óscar Díaz empujar al balón de cabeza en la línea de gol.

Con 2-2 y nueve futbolistas, el Real Valladolid sufrió lo indecible para arañar el empate y sumar un punto empañado por la sensación de impotencia ante lo que creía un arbitraje injusto. Y el Numancia se fue con la sensación de que nunca tendrá tan fácil remontar un 0-2 en contra porque, pese a tener contra las cuerdas al rival, fue incapaz de meterle el puñetazo ganador cuando ya estaba sin aire a golpe de un simple silbato.

Al final, dos golazos le permitieron al Real Valladolid sacar un empate de Los Pajaritos en un partido para olvidar. La realidad es que el Pucela no hizo un partido para ganar, pero pudo hacerlo porque el Numancia también tuvo una tarde aciaga. El criterio arbitral, en esta ocasión, fue esta vez un obstáculo insalvable.

El Real Valladolid tendrá que seguir trabajando para corregir sus errores y mejorar para ganar empaque. Con los errores de terceros, nada puede hacer. El arbitraje, como factor humano, unas veces da y otras quita. En Los Pajaritos salió cruz. Una cruz muy pesada.

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Garitano clama contra el mal arbitraje, pero pide a su equipo “ser más listo” y tener una aptitud a la altura de una actitud fantástica:

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