Hoy recordamos a… Polilla Da Silva

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El uruguayo está unido a la historia del Real Valladolid, no solo por la Copa de la Liga sino por haber sido pichichi con la blanquivioleta

La vida de Jorge cambió de forma decisiva un diciembre de 1982. No solo porque en el mes de su 21 cumpleaños contrajese matrimonio con su mujer, que también, sino por ‘casarse’ con un club de la por entonces para él desconocida Valladolid con el cual iba a mantener un idilio durante casi tres temporadas hasta convertirse en el pichichi de la máxima categoría española. 

Jorge Orosmán da Silva Echeverrito (Montevideo, Uruguay, 11-12-1957), apodado como el ‘Polilla’, llegó muy joven hasta la Primera División del fútbol uruguayo en el equipo, además, de su casa. Con Defensor Sporting, donde es una leyenda, debutó a los 18 años en la élite y comenzó a destacar como el goleador que se recuerda en el Real Valladolid, donde llegaría casi de manera inesperada en aquel invierno de 1982.

«Fue algo muy rápido» recuerda desde el otro lado del hilo telefónico Jorge Da Silva. «Era una época en la que llegar al fútbol europeo era muy difícil, solo podían jugar dos extranjeros por equipo, y no era costumbre que los jóvenes emigraran» contextualiza el ahora entrenador sobre cómo se cuajó su llegada a Zorrilla, donde estaba obligado a destacar para poder quedarse en España: «Iba a préstamo durante seis meses, me jugaba mucho. Pero no lo dudé, confiaba mucho en mis posibilidades y en ayudar al equipo a permanecer en Primera».

«Me casé el 4 de diciembre. Y a finales de ese mes viajé a Valladolid, una ciudad que no conocía, ni tampoco conocía la liga de España porque entonces no había la información que hay ahora» repasa Jorge, quien un seis de enero de 1983, como regalo de reyes, debutó con la blanquivioleta en el Bernabéu. 

 

Agradecido de por vida
A orillas del Pisuerga el uruguayo encontró su nuevo hogar. «Fue un cambio brutal para los dos, dejarlo todo de lado para irnos a jugar nuestro futuro» apunta. Ahora, más de 30 años después, cuando Da Silva echa la vista atrás visualiza una ciudad que lo acogió con cariño. «Me parece una ciudad maravillosa, con gente servicial y simpática. Vivía cerca de la plaza de toros y recuerdo los paseos con mi señora, nos pareció una ciudad encantadora» halaga.

Pero va mucho más allá. Porque en Valladolid no solo cimentó el futbolista su proyección profesional, sino también la personal: su primera hija nació aquí. «Significa mucho en mi vida. Voy a estar agradecido de por vida porque confió en mí para llegar a Europa, nunca nos hemos arrepentido de la decisión. Es la ciudad donde mejor me he sentido» completa el uruguayo, quien a pesar de salir del Real Valladolid en el año 84 ha regresado varias veces: «Siempre que voy me siento muy feliz, fue una etapa muy linda de mi vida y tengo gente con la que mantengo contacto».

Es difícil saber si la ciudad contribuyó a su buen rendimiento deportivo, o viceversa. Pero lo cierto es que en el Pucela el ‘Polilla’ fue un jugador fundamental para consolidar a una entidad que había retornado a la élite en 1980 tras 16 temporadas en Segunda, incluso en Tercera. Y para llevar a ese equipo humilde a tutear a los grandes hasta el punto de levantar la Copa de la Liga.

 

Por delante de Hugo Sánchez y Maradona
Empezó con muy buen pie en Zorrilla.  «Vi un club muy estable, muy organizado desde todos los puntos de vista. Estaba en una situación muy difícil en cuanto a la tabla de posición, con el descenso muy cerca» rememora. Y no falla. Cuando él debutó era la jornada 18 y el Real Valladolid ocupaba la penúltima posición a tres puntos de la salvación (cuando las victorias valían dos). Todo cambió: «Tuve la suerte de llegar y el equipo empezar a levantar, y salvarnos una fecha antes de acabar la Liga». 

Doble satisfacción porque su buen papel, con cinco goles en 16 partidos, se vio recompensado con la renovación de su cesión por un año más. Valladolid iba a conocer a un Jorge da Silva superlativo.

La temporada 83-84 el Pucela logró tres hitos en su dilatada Historia de más de 90 años. No solo se salvó con holgura sino que firmó su título más importante, la Copa de la Liga («cuando empezamos ni soñábamos con poder ganar, fue lo más lindo»), que supuso la primera clasificación para Europa. Como guinda, contó con un pichichi por segunda vez -y última hasta el momento-: Da Silva.

«Fue especial para mí y para todos. Había una diferencia muy grande con otros equipos y fue increíble, un orgullo y un honor tremendo» celebra el delantero, que remarca sobre la gesta que se consiguió «sin haber pateado un solo penalti» y, por supuesto, guardando gratitud a sus compañeros ya que «se lo debo a ellos, me ayudaron muchísimo».

No es cuestión baladí este trofeo individual más aún cuando se repasa la lista de sus rivales en aquella temporada en España. Mágico González (14), Santillana (13), Hugo Sánchez (12), Maradona (11), o Bakero (10) se doblegaron ante los 17 goles anotados por el uruguayo de 22 años, a quien tan solo el madridista Juanito logró igualar.

 

Sin dinero para su fichaje
En la Historia del Real Valladolid el nombre de Jorge da Silva ha quedado grabado para siempre. Y es que hay algo de lo que solo él puede presumir: haber marcado el primer gol internacional del Pucela. Fue un 19 de septiembre de 1984, en el estreno en la UEFA ante el HNK Rijeka (Croacia) que terminó 1-0. 

Sin embargo aquella temporada fue difícil para el futbolista. «Me tocó vivir una etapa complicada en el fútbol español» lamenta, ya que cuestiones burocráticas y no deportivas lo alejaron de Zorrilla, y de España. «Se especulaba que con la participación del Club en UEFA se pudiera pagar mi transferencia. Pero el Club queda en una situación económica complicada y no se pueden hacer los pagos de mi transferencia» lo que implicó que, en invierno, el ‘Polilla’ se quedara sin equipo y tuviese que volver a Uruguay. 

De esta forma abrupta el Pucela perdía a su delantero, y el delantero a su Pucela.

Fue entonces cuando, tras tres meses, «aparecen las ofertas del Sevilla y del Atlético». Rumbo a Madrid para asumir el reto de sustituir a un «muy querido e importante» Hugo Sánchez como colchonero.

Apareció la calidad del uruguayo, que también en el Calderón hizo las delicias de la afición con goles y títulos: «Tengo recuerdos muy lindos; jugamos la final de la Copa del Rey, ganamos la Supercopa, y jugamos una final europea».

Tenía tres años de contrato como rojiblanco pero la llegada de Jesús Gil trajo aires de cambio a la entidad, que decidió prescindir de él para fichar a Futre, y al argentino Menotti para el banquillo. Por lo que la carrera de Jorge Orosmán da Silva continuó en Argentina, Chile y Colombia antes de cumplir «la ilusión de retirarme en el club que me dio la posibilidad de formarme», Defensor.

 

Un sueño: el banquillo de Zorrilla

Ahora, a sus 57 años, ese ágil goleador con olfato se ha convertido en una referencia en los banquillos de Sudamérica. Profeta en su tierra, llevó a Defensor a levantar el título de campeón en la 2007-08, algo que no conseguía desde al año 91. Y también ha ganado ligas con Peñarol, en Uruguay, y Al Nassr de Arabia Saudí.

«Los que fuimos jugadores y ahora somos entrenadores preferimos estar dentro de la cancha. Ser entrenador en una responsabilidad más grande que se lleva con mucho profesionalismo, tratando de ser muy frío y analizando los juegos» se sincera Da Silva, que confiesa que «poder entrenar en Europa es un desafío, un reto muy lindo que me encantaría tener».

Al igual que en el 82, cuando el Real Valladolid le abrió sus puertas para dar una oportunidad bien aprovechada, ¿piensa el uruguayo en poder volver algún día como técnico? «Sería algo soñado», reconoce. Quien sabe si, algún día, ese sueño se hará realidad. 

 

*** Hoy recordamos a… Manolo PeñaEusebio RíosFortes y DiezJosé Emilio AmaviscaJoseba LlorenteMikel AntíaAriza MakukulaSergio Pachón, Iván Rocha

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