El VRAC a punto de perder ante el Ordizia (46-45)

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El drama sobrevoló Pepe Rojo con el tiempo del VRAC-Ordizia cumplido. Después de una primera parte plácida y un segundo tiempo que llegó a perder cualquier atisbo de emoción, el VRAC dejó hacer al Ordizia de forma inexplicable y con cuatro ensayos en 10 minutos el conjunto vasco se colocó a un punto y tuvo una última patada a la heroica de Valentín Cruz para reventar el liderato de la División de Honor. Lo intentó desde más allá de la divisoria de los dos terrenos y el pateo se quedó corto, pero perfectamente podía haber pasado entre palos y destrozar el trabajo de muchos meses del Quesos. Pero antes de eso pasaron muchas cosas.

Con un Ordizia a la presión y un VRAC certero al vuelo, el partido comenzó favorable gracias a una amarilla mostrada a Unai Lasa, que restó poder a los suyos en el cuerpo a cuerpo. Y el Quesos lo aprovechó para sumar un tempranero ensayo que firmó Sacha Casañas y cuyo valor lo multiplicó con el pie Gareth Griffiths, que poco después erraría un nuevo castigo favorable a los azulones. El Entrepinares encerró a los del Goierri y rondó una segunda marca, pero prefirió encauzar la victoria vía Griffiths, que no falló el tercer puntapié del que dispuso, elevó la renta a un 10-0 que tranquilizaba a los aficionados presentes en Pepe Rojo, madrugadores por el adelanto horario y el tempranero comienzo del duelo (12.00).

Recuperada la igualdad de efectivos, AMPO avanzó líneas con una buena patada que generó una peligrosa touch en plena veintidós. El VRAC recuperó el oval con inteligencia defensiva y la jugada acabó en una melé de la que los vallisoletanos salieron airosos para volver a campo contrario. Así, de nuevo Sacha Casañas irrumpió para romper el muro defensivo guipuzcoano. Griffiths, desacertado desde el perfil derecho, no pasó el oval, y el marcador se quedó en un 15-0 que Ordizia recortó a 15-3 con una patada lejana que reveló, engañosamente, cierto conformismo visitante.

Volvió a la carga el VRAC sin descanso, pero los queseros entraron en una fase repleta de irregularidades que finiquitaron con un nuevo ensayo a cinco minutos del final del primer acto. Carrió llevó al equipo a veintidós contraria y en un buen cambio de juego, el oval acabó en manos de un efectivo Guillermo Mateu. Ahora sí, Griffiths ajustó y pasó el oval. Embalado, el VRAC sabía que Ordizia estaba tocado y que el encuentro podía quedar visto para sentencia antes del descanso. Jody Allen se creció y Casañas se apuntó una nueva marca que garantizó el bonus ofensivo. Todavía hubo tiempo para una jugada más antes del intermedio. Y no favoreció al Quesos. Ordizia menguó la diferencia hasta un 29-10 gracias a Unai Lasa y Valentín Cruz.

Las pocas dudas que podía dejar el marcador de Pepe Rojo al descanso las despejó rápidamente el VRAC tras la reanudación. De nuevo un buen gesto de Sacha habilitó a Chris Eaton para el quinto ensayo quesero que supuso el 34-10. Pero los méritos del Entrepinares no eran hasta ese momento únicamente ofensivos. Para muestra, una recuperación espectacular de Daniel Stöhr cuando Ordizia olía sangre en forma de un segundo ensayo que se retrasaría hasta el minuto 55, ya que Cronje posó en zona de marca.
No falló Valentín Cruz.

Con el partido 34-17, el VRAC se rearmó para intentar evitar sustos finales. No lo conseguiría. Merino agitó el banquillo y el equipo volvió al ataque. El premio al buen trabajo le llegó a Jody Allen, imparable para la defensa vasca, que vio como Tomás Carrió ponía otros dos puntos para el 41-17. En busca de su particular bonus, Ordizia se lanzó a por más ensayos y el tercero le llegó a Mikel Aizpurua, ratificado con el pie por un infalible Valentín Cruz. No tardaría tampoco en llegarles el cuarto, con la firma de Siosiua Moala y de nuevo pasado por Cruz. Era el primera aviso de que el partido no estaba terminado.

Stöhr tranquilizó a la grada local con el 46-31 y el VRAC se fue a la ducha. Desapareció. Levantó la barrera como si el colegiado Santiago Merino hubiese indicado el final del encuentro. En realidad quedaban cinco minutos y la ventaja era de 15 puntos. Ordizia, que no entiende de rendiciones, aprovechó la dejadez, vulgaridad e indolencia quesera y siguió a lo suyo. Ensayó Moala, transformó Cruz, volvió a ensayar Moala, volvió a transformar Cruz. Y en un abrir y cerrar de ojos, el partido en 46-45 y con tiempo para una última jugada. Los nervios se apoderaron del Entrepinares, consciente de que se había metido en un lío que le podía salir carísimo. La tensión le llevó a cometer un castigo lejano que acercaba el milagro del Ordizia. El rival debía decidir: o jugársela como se la jugó Alcobendas dos meses atrás para ganar metros y acercarse a zona de marca o intentar una patada desde su propio campo. Valentín Cruz, espectacular con el pie durante todo el choque, asumió la responsabilidad. Y falló. A Ordizia se le escapó una oportunidad histórica…y el VRAC consiguió un triunfo para borrar cuanto antes de su historia.

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