1-2: Remontada inolvidable para creer

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Desde el punto de penalti, y en tiempo de descuento, el Real Valladolid marca dos goles para sumar tres puntos vitales en Eibar

El Real Valladolid protagonizó un milagro. No por la victoria, que entra dentro de las posibilidades en un partido. Sino por cómo se consiguió. Por cómo el equipo logró levantarse de la lona, sobreponerse al 1-0 del Eibar, y en el tiempo de descuento, con el apoyo del VAR, desde el punto de penalti, fraguar una remontada inolvidable.

En Ipurua se vivió una primera parte de intercambio de golpes, de alternancia en el dominio, de ¡uys! que a punto estuvieron de subir los primeros goles al marcador. El equipo armero quiso controlar el juego pero se encontró un Real Valladolid con las ideas claras, con una defensa sólida y que buscaba el juego directo en ataque.

De hecho las primeras opciones de marcar fueron en blanco y violeta. Keko en el 10 remató forzado un centro de Plano al punto de penalti, y en el 11′ Sergi Guardiola definió bien un mano a mano tras un pase en profundidad que fue correctamente anulado por fuera de juego.

El Eibar combinaba con fluidez pero apenas generaba peligro, y de nuevo fue el Pucela quien disfrutó una opción clara en una jugada que sintetizaba la propuesta del equipo: balón largo desde campo propio de Nacho que baja Guardiola en área rival y cede para Anuar, cuyo disparo fue repelido por un defensor.

Los locales dieron un paso al frente y enfatizador su presencia en territorio pucelano, con un disparo de Rubén Peña y un cabezazo de Orellana como avisos. En medio de esa circunstancia Plano tuvo la más clara, con un balón en profundidad que controla en el borde del área, un poco largo, lo justo para llegar forzado frente a Dmitrovic y disparar fuera. La respuesta fue inmediata con un disparo de Jordan desde dentro del área tras un centro lateral embarullado, que se perdio lamiendo el palo.

Se encontraba cómodo en ataque el equipo armero, igual de cómoda que la defensa pucelana. Orellana de cabeza rozó el 1-0 en el 36′, y al filo del descanso la pizarra de Sergio González sorprendió a la zaga local pero el remate de Anuar, repelido por el portero, quedó invalidado por fuera de juego.

 

Remar contracorriente
Salió con más fuerza el equipo local, que monopolizó los primeros minutos del segundo acto. Y ahí se encontró el 1-0, con uno de sus habituales centros diagonales al segundo palo que encontró la cabeza de Charles para mandarla al corazón del área. Enrich intentó tocar el balón sin éxito pero este quedó suelto en el área pequeña, donde Orellana fue el más rápido y remató a placer.

Era el minuto 54 y quedaba mucho tiempo por delante. El Real Valladolid se quitó el dominio de encima y comenzó a tener el balón, a acercarse con peligro a la portería rival, volcado a por el empate. La entrada de Ünal y Verde sumó efectivos ofensivos y de hecho el delantero turco tuvo en su cabeza el gol tras una gran jugada de Guardiola, que desbordó en banda y puso un centro medido al área pequeña donde el remate salió desviado. 

Los segundos se evaporaban. El reloj de arena inexorablemente marcaba el devenir de un partido que parecía desembocar en derrota. Más cuando Enrich tuvo el gol en sus botas tras marcharse de dos defensores dentro del área y encarar a un Masip que, lanzado al sueldo, evitó el segundo. Minuto 84 y la esperanza parecía diluirse.

Pero volvió el Real Valladolid que cuerpo técnico y plantilla han buscado recuperar estas últimas semanas. Ese que hasta el último segundo mantiene su opción. El del gol ante el Espanyol, el del empate en San Mamés. Era difícil de creer, sumidos en una dinámica negativa. Pero el click se activó y todo se alineó a favor.

Parecía una jugada más que acaba en frustración. Un pase en profundidad de Verde para la internada de Plano, al que el jugador llega justo e intenta una vaselina que se pierde. Dmitrovic toca el pie a Óscar, sí. ¿Posible fuera de juego? Quizá. El árbitro señala saque de puerta, pero se lleva la mano al pinganillo. Jugada en revisión. Pasan los minutos. Primero decidir si es fuera de juego. Posición reglamentaria. Después, Mendié Jiménez es llamado a la pantalla para visualizar el posible penalti. Tensión. Nervios. Y la sombra de los penaltis fallados sobre Ipurua. ¿Qué pasa si pita pena máxima?

El colegiado señala el punto de penalti. Y Verde asume la responsabilidad. ‘Paradinha’ del italiano y balón al fondo de la malla, ajustado a la izquierda del portero, engañado esta vez. Penalti visualizado por el VAR y gol. Vuelve la esperanza.

El punto se daba por bueno, visto lo visto. 6 minutos de descuento y el Real Valladolid sumando en un estadio tan complicado como Ipurua. Pero quedaban fuegos artificiales por lanzar. Y ahí estaba Sergi Guardiola, para culminar su gran partido con eso que tanto anhela un delantero, el gol. Recibe lejos de la portería, galopa, hace frente a un defensor, aguanta la verticalidad, se enfrenta a la salida de Dmitrovic y son sutiliza, con el exterior, la pone lejos de su alcance. Locura. Pasión. Piña. Saltan todos los blanquivioletas desde el banquillo para abrazar al delantero. Saltan los aficionados visitantes en Ipurua. Y celebran, en sus casas, en los bares, allá donde estén, los miles de seguidores pucelanos que ven cómo esta victoria espectacular acerca al Pucela a la permanencia.

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