1-0: Amargo despertar

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Un gol de Gordillo en el minuto 6 decanta una final de Copa donde el Real Valladolid hizo más para ganar

Después de un sueño dulce, remolonear en la cama para intentar recordar todos los detalles es una de las prácticas más placenteras con las que se puede arrancar el día. Consciente de que esa fantasía acabó no hay tristeza porque las imágenes permanecen vivas en la cabeza y con ellas se dibuja una sonrisa. Y, aunque cueste asimilarlo, la derrota en la final de Copa del Rey deja esa misma feliz amargura que el dulce sueño que nada más abrir los ojos se convierte en pasado.

El Real Valladolid ha vivido este 30 de junio de 1989 esa misma sensación. El equipo se acostó a finales de enero y las imágenes que han pasado por el subconsciente vallisoletano han sido hermosas. Zaragoza, Athletic, Cádiz y Dépor quedaban atrás ante el paso de un Pucela contundente, magnífico, eficaz. El mismo que esta noche ha saltado al Vicente Calderón para poner contra las cuerdas al campeón de Liga, achicado por la seguridad defensiva y las peligrosas llegadas del equipo de Cantatore. 

El despertar ha sido difícil. Porque desde el año 1950 el Real Valladolid no disfrutaba de este auto regalo, de la ocasión de levantar la Copa del Rey. Y porque unos segundos fatídicos han sido el borrón el único borrón en un inmaculado choque dominado por los pucelanos que sin embargo no vale para levantar el trofeo ante los varios miles de aficionados desplazados a Madrid. 

La primera oportunidad fue del Real Valladolid. Avisó Manolo Peña, incisivo los 90 minutos, con un centro envenenado que a punto estuvo de coger portería. Minguela de cabeza probó los reflejos de un acertado Buyo en el minuto 6, el mismo en el que el Madrid, en su primer acercamiento, encontró premio. Una embarullada jugada dejó el balón suelto dentro del área para la llegada de Gordillo, que picó ante la salida de Ravnic para mandar al fondo de las mallas el esférico. Tocaba remar 

 

Ocasiones claras para marcar

El Pucela no acusó el gol en contra y continuó su avalancha ofensiva, con varias ocasiones claras en la primera mitad. Damián casi empata de chilena, tras un centro de Jankovic que Peña prolongó hacia el corazón del área, pero el acrobático remate se fue alto. El capitán Minguela también rozó el tanto pero su disparo potente desde el borde del área encontró la respuesta de Buyo.

El Real Valladolid pretendía dominar la posesión, y aunque la salida de balón a punto estuvo de costar un gran susto en varias ocasiones, lo cierto es que los jugadores que ejercían de visitantes se encontraban cómodos sobre el verde del Vicente Calderón, hilando jugadas por dentro y por fuera para tratar de devolver las tablas.

Jankovic por el extremo derecho fue uno de los pucelanos más activos en ataque, al igual que un Peña que en el 15’ dispuso de una clara oportunidad tras quedarse solo dentro del área. Su lanzamiento fue demasiado escorado. El delantero lo intentó de nuevo en el 25’ desde dentro del área, y desde fuera probaron Hierro y Minguela sin acierto. 

Pasado el minuto 30 del primer acto el Real Madrid, acorralado, trató de recuperar el esférico y dormir el partido. Lo consiguió por momentos, y pudo ampliar su renta pero las ocasiones de Hugo Sánchez, Martín Vázquez y Butragueño fueron solventadas por una defensa magnífica (formada por tres centrales con Albesa, Gonzalo y Hierro, y Miljus y Lemos en los carriles) y por un Ravnic brillante.

 

¡Al larguero!

Arrancó el segundo tiempo con superioridad pucelana, dominador y con más presencia en campo rival. De hecho, fue el larguero el que salvó a los madrileños ya que en los primeros compases Manolo Peña remató de cabeza un centro de Minguela que impactó contra la madera. No obstante, hubo réplica inmediata y Butragueño se plantó mano a mano con Ravnic, quien cerró muy bien el espacio al delantero.

El tiempo jugaba en contra y por eso los de Cantatore intensificaron sus esfuerzos en ataque, a costa de una mayor fragilidad defensiva. Asumió pronto el Real Madrid ese nuevo escenario y buscaba a la contra sentenciar, algo que pudo hacer Míchel pero que encontró la respuesta de Ravnic.

El 1-1 sobrevoló el Calderón en dos ocasiones consecutivas de Jankovic. En la primera no llegó a impactar con certeza con el balón, en un remate difícil dentro del área. En la segunda, tras una falta desde la frontal, el disparo de Hierro golpeó en un defensa y cayó en el pie del yugoslavo, quien la cazó como pudo. El gol parecía cantado, pero Buyo alcanzó a desviar el balón.

Y antes del minuto 70 de nuevo el Real Valladolid pudo marcar en esta final. Una falta desde casi la línea de fondo, en la que Solana vio una tarjeta amarilla que podía haberse teñido de rojo, desembocó en un disparo de Albis fuera. También Peña rozó el empate al aprovechar un balón largo y plantarse en el área, pero el defensor fue más rápido.

 

Un final abierto

Movió ficha Beenhakker para dar entrada a Tendillo, que ocupó el puesto de central, en lugar del atacante Martín Vázquez. Quedaban veinte minutos de juego y buscaba echar el cerrojo el Madrid ante un Real Valladolid persistente pero que pagaba el esfuerzo.

Tendillo tuvo en su cabeza una oportunidad única de zanjar la final, un remate sin oposición desde dentro del área ante el cual Ravnic apareció salvador. Hugo Sánchez trataba de generar peligro también, e incluso dispuso de un mano a mano que volvió a ganar el portero, pero estaba muy solo en un equipo cuya principal vocación era no encajar.

El partido parecía visto para sentencia a favor de los blancos aunque faltaba un último alegato. Fue Fernando Hierro, al borde del tiempo añadido, quien se inventó una volea desde fuera del área, a la media vuelta, que rozó el larguero. Habría sido la culminación preciosa y merecida a una Copa del Rey brillante por parte del Real Valladolid. Pero esos centímetros privaron al Pucela de levantar por su primer título copero.

 

Ficha técnica:

Real Madrid: Buyo, Solana, Chendo, Sanchís, Gordillo, Gallego, Schuster, Martín Vázquez (Tendillo, min. 69), Míchel, Hugo Sánchez, Butragueño

Real Valladolid: Ravnic, Miljus, Lemos, Albesa, Gonzalo, Hierro, Albis (Fonseca, min. 77), Minguela, Jankovic, Damián, Peña

Árbitro: Sánchez Arminio, comité técnico cántabro. Amonestó con amarilla a los locales Butragueño y Solana, y al visitante Hierro

Goles: 1-0, Gordillo, min. 6

Incidencias: Partido correspondiente a la Final de la Copa del Rey disputado el 30 de junio de 1989 en el Vicente Calderón

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